La situación en Arabia Saudí está que arde, y no solo por las altas temperaturas del desierto. Los recientes bombardeos hutíes sobre el aeropuerto de Riyadh han dejado un rastro trágico: 12 muertos y más de 300 heridos. Esto ha hecho saltar todas las alarmas para la organización del Dakar 2027, que se encuentra ahora ante una encrucijada sin precedentes.
La empresa ASO, encargada de llevar a cabo esta emblemática carrera, ya había sentido el nerviosismo de los equipos durante el pasado Rally de Marruecos, donde se cuestionaron si sería seguro viajar a Arabia en enero. Pero tras este nuevo ataque, la única opción que les queda es trasladar el rally a Marruecos, lo que no solo les obliga a cambiar de escenario, sino también a replantearse qué significa realmente participar en un Dakar fuera de su esencia.
¿Un Dakar descafeinado?
Los planes iniciales para Marruecos hablan de un recorrido recortado a ocho etapas. Sí, sería suficiente para mantener su estatus dentro del Mundial 2027 y asegurarse algunos puntos adicionales, pero será un Dakar muy diferente al que todos conocemos. Un rally con menos kilómetros y menos adrenalina es como preparar una buena paella sin arroz; simplemente no funciona.
Aún así, los organizadores saben que Marruecos puede ofrecer un terreno desafiante. Recordemos que ya en 2019 tuvieron que improvisar debido a la retirada de Argentina, Bolivia y Chile, haciendo malabares con lo poco que tenían. Ahora se enfrentan al dilema no solo logístico sino también emocional: ¿podrán seguir llamando ‘Dakar’ a algo que ya no transcurre por sus tierras originales?
Además, hay un detalle crucial: según fuentes consultadas por MARCA, el nombre ‘Dakar’ solo puede usarse si la carrera se celebra efectivamente en Arabia Saudí. Esta restricción pone aún más presión sobre ASO; perder ese nombre podría ser un golpe devastador para la imagen del evento.
Pese a todo esto, muchos equipos ven con buenos ojos volver al continente africano por motivos evidentes de seguridad. La posibilidad de revivir esa conexión con África podría darles un soplo de aire fresco y evitar la suspensión del rally por segunda vez en su historia; recordemos que ya ocurrió en 2008 por amenazas terroristas.
Así las cosas, nos preguntamos: ¿será posible recuperar el espíritu aventurero del Dakar? O quizás este sea el momento definitivo para repensar hacia dónde va esta emblemática prueba. En definitiva, solo el tiempo dirá si lograremos ver otra vez esas máquinas rugiendo entre las dunas marroquíes o si finalmente nos quedaremos con una historia llena de dudas e incertidumbres.

