Las cosas en el Real Madrid están que arden. Apenas unas horas después de un triunfo apretado ante el Villarreal, los jugadores no ocultaron su malestar en el vestuario del Bernabéu. La roja a Vinicius fue solo la punta del iceberg de una serie de decisiones arbitrales que han dejado a más de uno con la boca abierta. Y es que, aunque se reconozca que la sanción podría haber sido adecuada, lo que realmente ha indignado al equipo es esa inacción del VAR ante situaciones que claramente podrían haber beneficiado al Madrid en partidos anteriores.
La doble vara de medir arbitral
“No puede ser que un tirón de pelo sea roja y la entrada a Fede pase desapercibida”, resonaba entre los jugadores tras el encuentro del sábado. Cinco amarillas y una roja para solo ocho faltas cometidas por parte de los blancos, mientras sus rivales recibieron apenas dos cartulinas tras 13 infracciones. Este tipo de trato despectivo por parte del equipo arbitral ha dejado huella, sobre todo cuando José Mourinho tuvo varios enfrentamientos con los asistentes durante el partido. Tan frustrado quedó el entrenador que decidió no dar rueda de prensa después del choque, diciendo a sus allegados: “No hablo porque quiero estar en el banquillo ante Sevilla y Barcelona”.
Vinicius, quien empezó como suplente, revolucionó el ataque hasta que llegó ese momento tan polémico con Saliba. Según él, fue un enganchón involuntario sin intención alguna de hacer daño; incluso siguió jugando tras la jugada anulada. En la caseta todos estaban de acuerdo: “Él es incapaz de hacer eso”, comentaban confiados.
A pesar de las esperanzas de recurrir esta decisión, parece claro que Vini se perderá el Clásico programado para el 25 de octubre debido a las normas sobre sanciones acumuladas. Por otro lado, también hay planes para apelar la amarilla mostrada a Konaté en los minutos finales por una falta inexistente sobre Gerard Moreno; las imágenes hablan por sí solas y están convencidos de que les darán la razón.

