La noche del pasado 3 de octubre, una tranquila vuelta a casa se tornó en un auténtico desastre para una madre que viajaba con sus dos pequeños por el Camí Can Palou. Justo cuando pensaban que todo iba bien, un coche apareció de repente en su carril. Lo que no sabían es que el conductor, un brasileño de 55 años, había decidido ignorar las señales y meterse en sentido contrario, completamente ebrio.
Una colisión inesperada
Sobre las 21:15 horas, la mujer conducia hacia el Pont d’Inca cuando se topó con este vehículo descontrolado. La policía reporta que el hombre estaba convencido de estar en una vía de un solo sentido; ¡menuda confusión! No hubo tiempo para esquivar la colisión y los coches chocaron violentamente. La madre, visiblemente alterada, llamó al 092 sin saber si su familia estaba bien.
Los agentes llegaron rápidamente y se encontraron con una escena caótica: humo saliendo del motor y dos niños asustados dentro del coche. Después de asegurar la zona, atendieron a los implicados y realizaron su trabajo investigativo. Según testimonios recogidos, tanto la madre como el conductor estaban muy nerviosos. Ella vio cómo el otro coche se acercaba sin control.
Los policías no tardaron en darse cuenta de que este hombre había estado bebiendo. En la prueba de etilometría salió un resultado alarmante: 0,75 mg/l, tres veces más que lo permitido. Por suerte, la madre dio negativo (0,0 mg/l), lo cual es un alivio considerando lo ocurrido.
Finalmente, tanto ella como sus hijos fueron llevados a una clínica privada para ser revisados mientras las autoridades iniciaban las diligencias pertinentes contra el presunto culpable por conducir bajo los efectos del alcohol. Este incidente nos recuerda lo importante que es ser responsables al volante y cuidar no solo de uno mismo sino también de los demás.

