El pasado viernes, la tragedia se apoderó de las carreteras de Mallorca durante el Rally 550 Challenge. En un tramo que muchos conocen como peligroso, Klaus Rader, un empresario alemán, y su copiloto Christina Ettel sufrieron un terrible accidente cuando su Porsche 911 GT3 se salió de la vía y cayó por un barranco. Klaus no pudo escapar y perdió la vida en el lugar; Christina, en cambio, lucha por recuperarse en el Hospital de Son Espases.
¿Qué falló en ese momento?
Las preguntas flotan en el aire. Varios pilotos y expertos del sector han compartido sus impresiones sobre este siniestro que ha dejado a todos consternados. Uno de ellos recuerda haber tenido más de un “susto” justo en ese mismo tramo: “La carretera tiene unos badenes antes de la curva. Cuando vas rápido y pisas eso, es fácil perder el control del coche”, señala con preocupación.
Y no solo eso; las condiciones climáticas también jugaron un papel crucial. Según testigos, Rader estaba haciendo su segunda vuelta como coche 0 cuando le sorprendió la lluvia. “Cuando llueve poco es cuando más se patina”, dice otro experto. Un Porsche tan potente debería estar preparado para todo, pero este modelo era semi-equipado, lo que puede haber influido en esa peligrosa combinación de velocidad y suelo mojado.
En cuanto al asfalto del tramo donde ocurrió el accidente, se sabe que presenta deficiencias desde hace tiempo. Aunque bajo condiciones normales puede ser seguro, al tratarse de un circuito cerrado las cosas cambian drásticamente. Un piloto profesional explica: “Aquí puedes alcanzar fácilmente los 160 o incluso 180 kilómetros por hora; si algo sale mal, es casi imposible controlar el vehículo”.
Los testigos creen que Rader tuvo una reacción rápida y cortó el contacto eléctrico segundos antes del impacto para evitar que su coche ardiera tras la colisión. Sin embargo, queda mucho por investigar sobre cómo se utilizó su vehículo como coche 0 durante la carrera. La normativa establece que estos coches deben verificar las condiciones sin correr al mismo nivel que los competidores; entonces surge una inquietante pregunta: ¿se respetaron estas reglas?

