En una jornada marcada por las tensiones globales, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se ha mostrado cauteloso pero optimista. Durante una entrevista en Madrid, afirmó que ve «muy improbable» un ataque ruso contra los países miembros de la Alianza. Pero ojo, no hay que caer en la ingenuidad. Asegura que Rusia está incrementando su producción militar y eso nos debe mantener alerta.
Rutte comentó que los rusos han hecho sus cálculos y son conscientes de que la OTAN es fuerte y difícil de vencer. «La inteligencia danesa lo ha dejado claro: no se espera una invasión masiva», dijo mientras reflexionaba sobre sus numerosas conversaciones con el presidente ruso, Vladimir Putin. Y con un tono casi paternalista añadió: «Me parece que está a punto de entrar en pánico; las cosas no le están saliendo como él quisiera».
Una situación delicada
El secretario general enfatizó que si bien ahora mismo no hay señales claras de un conflicto directo, debemos estar preparados para cualquier eventualidad. ¿Y qué pasaría si surgiera un incidente en el Indo-Pacífico? Rutte advirtió que esto podría tener repercusiones inmediatas en Europa. «Ambos escenarios están conectados», dijo, reafirmando la necesidad de colaboración con aliados como Corea del Sur y Japón.
Al finalizar su intervención, dejó claro que Rusia ve a la OTAN como una entidad robusta e invencible. Y es cierto; hemos demostrado nuestra unidad más allá de nuestras diferencias internas. La defensa de cada rincón del territorio aliado es primordial y ahí no hay margen para dudas.
Sobre posibles ataques híbridos por parte de Rusia, Rutte subrayó: «Todas las respuestas están sobre la mesa». No vamos a escatimar esfuerzos ni recursos si llegara el momento de actuar. La comunidad internacional debe estar lista ante cualquier desafío que se presente.

