En un partido que prometía ser complicado, Las Palmas logró rescatar un punto ante el Leganés, y gran parte del mérito se lo lleva su portero, Caro. Este joven andaluz, que ha sido objeto de críticas por su juego de pies, demostró en el campo que tiene la garra necesaria para mantener a flote a su equipo. El encuentro fue una montaña rusa de emociones donde las paradas de Caro fueron vitales para frenar a los atacantes rivales como Morata y compañía.
Una decisión arriesgada
Pero lo curioso es que Caro casi no salta al terreno de juego. Se retiró del entrenamiento con molestias en el tobillo y la incertidumbre estaba en el aire. En rueda de prensa, su entrenador De la Barrera expresó su gratitud: «Agradezco públicamente a Caro. Ha querido ayudarnos infiltrándose para poder estar presente». ¿No es admirable? La confianza del técnico es clara: «Caro es indiscutiblemente uno de los mejores porteros de la categoría».
A pesar de sus intervenciones espectaculares bajo palos, hubo momentos tensos cuando no lograba conectar bien con los balones largos. El público lo hizo saber con algunos silbidos; dos disparos se marcharon directamente fuera del campo. Aunque Sandro intentó apoyarlo, Caro sabía que su error ante el Girona aún pesaba en la mente colectiva.
Al final del día, el vestuario amarillo respira cierto alivio tras este empate. Los pepineros dominaron durante buena parte del primer tiempo y aunque Las Palmas mejoró en la segunda mitad, las ocasiones claras brillaron por su ausencia. Loiodice, reflejando el sentir del grupo, afirmó: «Cuando no podemos ganar, hay que saber no perder. Cada punto cuenta». Sin embargo, Iñaki, dejando escapar un suspiro cargado de descontento dijo: «El empate me deja un sabor agridulce».

