BRUSELAS, 1 Sep. (EUROPA PRESS) – La reciente reunión del G20 en Asheville, Carolina del Norte, ha sido el escenario de una intensa controversia. El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis, no se ha andado con rodeos al criticar la presencia del ministro de Finanzas ruso, Antón Siluanov. Para Dombrovskis, hablar de economía con un representante de un país que está cometiendo atrocidades diarias contra civiles es simplemente irrespetuoso. «Personalmente, me cuesta mucho debatir sobre los desequilibrios globales cuando hay un agresor en la mesa», declaró. Es un mensaje claro: no se puede ignorar el sufrimiento.
Una voz entre muchas
Las palabras del comisario letón resuenan con fuerza, especialmente porque coinciden con las críticas lanzadas por Lars Klingbeil, el ministro de Finanzas alemán. Él también expresó su incredulidad ante la situación actual con Rusia. Según Klingbeil, “no existe una situación normal” mientras dure esta guerra brutal en Ucrania. Y no solo eso; también cuestionó la falta de claridad por parte de Estados Unidos respecto a cómo se extendió esa invitación al alto cargo ruso.
No olvidemos que esta fue la primera vez que Rusia participó presencialmente en el G20 desde que comenzó su invasión a Ucrania en febrero de 2022. ¿Y qué hizo Siluanov? Se reunió con Scott Bessent, el secretario del Tesoro estadounidense. Un encuentro para discutir un plan de paz propuesto por Donald Trump para Ucrania… Pero uno se pregunta si es posible hablar de paz cuando hay tanto dolor y sufrimiento.

