MADRID, 29 Ago. (EUROPA PRESS) – La situación en la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, se vuelve cada vez más alarmante. El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha lanzado un grito de auxilio al revelar que solo cuentan con suficiente combustible diésel para diez días. Este combustible es esencial para mantener los generadores que garantizan la refrigeración y seguridad de las instalaciones nucleares.
Rafael Grossi, director general del OIEA, no se ha andado con rodeos: «El combustible diésel tiene una importancia fundamental cuando una central nuclear pierde el suministro externo. Sin él, podemos enfrentarnos a un apagón total en tan solo diez días». Imaginen lo que eso significaría.
Urgente intervención y riesgos inminentes
Ante esta crítica situación, el OIEA está trabajando arduamente para establecer una nueva zona de alto el fuego, la séptima ya, con la esperanza de facilitar la reparación de la línea eléctrica Ferosplavna 1. Pero esto no es todo; también han denunciado detonaciones y explosiones en las cercanías de la central y en Energodar, donde vive gran parte del personal que trabaja allí.
Las tensiones son palpables. Las autoridades rusas han culpado repetidamente al Ejército ucraniano por los ataques en torno a Zaporiyia, mientras que Kiev responde acusando a Moscú de generar estos incidentes. En medio de este tira y afloja político-militar, lo cierto es que el riesgo de un accidente nuclear no deja indiferente a nadie. La comunidad internacional observa con temor cómo una crisis puede desatarse en cuestión de días si no se toman medidas urgentes.

