Imagina la escena: un hombre de 52 años, con nacionalidad rumana, decide que robar una lancha de más de un millón de euros en el Port de Sóller es la mejor idea del mundo. Pero claro, las cosas no siempre salen como uno espera. Este domingo por la mañana, mientras algunos disfrutaban del sol y el mar, el Servicio de Emergencias 112 dio aviso a la Guardia Civil sobre este audaz robo. Y aquí empieza una historia digna de película.
Una persecución inesperada
La colaboración entre la empresa de chárter afectada y los investigadores fue clave. Gracias a su información, los agentes pudieron localizar rápidamente la posición de la lancha que navegaba con un hombre y una mujer a bordo. No tardaron en activar el helicóptero del Servicio Aéreo y dos embarcaciones del Servicio Marítimo Provincial para dar caza al fugitivo.
A medida que avanzaba la persecución hacia las aguas cercanas a Tagomago, en Eivissa, las cosas se ponían tensas. Los agentes intentaron varias veces que el ladrón detuviera los motores, pero él hizo caso omiso y comenzó a ejecutar maniobras peligrosas, como si estuviera jugando a embestirlas. ¡Un auténtico juego del gato y el ratón!
Pese a todo, después de casi media hora de acoso marítimo y aéreo, el ladrón decidió bajar la guardia. Finalmente, fue interceptado por los agentes que no dudaron en arrestarlo por varios delitos: hurto, atentado contra agentes de la autoridad y desobediencia. Una historia más que nos recuerda que no todo lo que brilla es oro y que hay decisiones que pueden llevarte directo tras las rejas.

