Este lunes, a eso de las 10.00 horas, la tranquilidad habitual de la carretera de Sóller se vio interrumpida por un accidente que ha dejado a dos personas heridas leves. Todo ocurrió en el kilómetro 12, cuando uno de los vehículos involucrados alcanzó al otro por detrás. ¿El resultado? Un panorama desolador: largas filas de coches atrapados en dirección al hermoso municipio.
Los servicios sanitarios llegaron rápidamente para atender a los afectados, quienes afortunadamente solo sufrieron lesiones menores. Pero lo que sigue es una historia que todos conocemos demasiado bien: retenciones kilométricas, frustración acumulada y una sensación general de desesperación entre los conductores que no podían avanzar.
Coches parados y paciencia a prueba
A medida que el tráfico se ralentizaba, las colas empezaron a crecer como si no hubiera mañana. No hace falta ser un genio para imaginar la escena: vehículos parados ante semáforos en verde, conductores tocando el claxon con desesperación y miradas exasperadas entre ellos. Y mientras tanto, algunos se preguntan si esto es lo que queremos para nuestras carreteras: un verdadero monocultivo turístico donde cada día parece haber más coches y menos soluciones.
No hemos escuchado más detalles sobre cómo sucedió exactamente este accidente, pero algo es claro: esto no puede seguir así. ¿Y qué pasa con la Guardia Civil? Muchas voces claman porque se tomen medidas más efectivas para evitar situaciones como esta. Con tantos móviles al volante y coches parados en cada esquina… ¡Es desesperante!

