El viernes 21 de agosto se encendieron nuevamente las alarmas en la frontera entre Israel y Líbano. El Ejército israelí no ha dudado en lanzar ataques aéreos contra las localidades de Mayfadoun y Al Mansouri, a pesar del acuerdo de tregua que parecía haber traído un respiro en junio. ¿Qué está pasando? La promesa de un alto el fuego permanente se siente lejana mientras los ecos de los bombardeos retumban por la zona.
Un ciclo sin fin
Las fuerzas israelíes han llevado a cabo estos ataques con artillería, justo después de que varios cazas bombardearan Al Mansouri durante la noche. Las explosiones han sacudido también otras áreas cercanas como Haddatha y At Tiri, haciendo saltar por los aires cualquier esperanza de calma. Todo esto se justifica bajo el argumento de seguridad debido a la supuesta amenaza del grupo chií Hezbolá.
A finales de junio, parecía que había una luz al final del túnel cuando se alcanzó un principio de acuerdo mediado por Estados Unidos. Este acuerdo prometía restablecer la soberanía libanesa en el sur del país y pedía el desarme de Hezbolá, algo que este último ha rechazado rotundamente. Desde entonces, Israel ha continuado su ofensiva militar, alegando razones de seguridad y poniendo en entredicho la posibilidad de paz en esta región tan convulsa.

