La madrugada de este viernes, un cap de fibló se desató con fuerza sobre el Llevant de Mallorca, dejando a su paso una estela de destrozos que han hecho temblar a los vecinos. Los árboles, esos fieles guardianes del paisaje, no pudieron soportar la furia del viento y cayeron como fichas de dominó sobre las mesas y sillas de las terrazas de bares y restaurantes en Cala Millor y s’Illot. La escena era dantesca.
Desde primera hora, el Ajuntament ha estado trabajando sin descanso para despejar la zona, retirando los pinos caídos y evaluando los daños. Los testimonios de quienes vivieron el momento son escalofriantes; uno de ellos lo describe así: «Fue horroroso». Afortunadamente, no hay que lamentar heridos, pero eso no quita que muchos se hayan llevado un buen susto.
Días difíciles para Mallorca
El temporal ha dejado su huella en forma de 31 incidentes reportados entre las 14 horas del martes y las 6 horas del viernes. La mayoría han sido por caída de árboles, además de algunas inundaciones y hasta tres incendios. Sin duda, estos días serán recordados por lo impredecible del clima en nuestra querida isla.

