En la actualidad, el aeropuerto de Palma se ha convertido en un símbolo del crecimiento turístico desenfrenado que vivimos. Con un impresionante 63% del aumento de pasajeros concentrado entre mayo y julio, la situación es insostenible. ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Una realidad que no podemos ignorar
A medida que los meses más cálidos se acercan, el flujo de turistas no para de crecer. Las calles se llenan y nosotros, los residentes, comenzamos a sentir las consecuencias. Esto no es solo cuestión de números; hay una comunidad detrás que ve cómo su calidad de vida se diluye ante tanto monocultivo turístico.
No podemos quedarnos callados mientras nuestras islas luchan por mantener su esencia y sostenibilidad. La sensación es clara: nos están tirando a la basura nuestra forma de vivir. Si no tomamos cartas en el asunto, pronto seremos meros espectadores en nuestro propio hogar.

