En el corazón de la Bonanova, un grupo de vecinos ha alzado la voz con preocupación. La calle Joan de Saridakis, que lleva años siendo un punto crítico debido a los desprendimientos en el puente sobre la autopista de Andratx, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza. Desde que el Consell de Mallorca impuso restricciones al tráfico pesado aquí en 2024, las cosas no han mejorado y los residentes sienten que «todo sigue igual».
La frustración es palpable. Pamela Harrison y Antonio Docal, una pareja que ha vivido más de 50 años en esta barriada, exigen respuestas claras: «¿Cuándo van a solucionar esto?». Y es que ya son dos años y medio lidiando con una situación que interrumpe su rutina diaria y les roba la paz. Muchos días deben esperar hasta tres cuartos de hora para poder avanzar por su propia calle, lo que resulta simplemente inaceptable.
Una espera interminable
Aparte del tiempo perdido, hay otros problemas serios: las averías constantes en los vehículos hacen que subir la cuesta sea todo un reto. En ocasiones, tienen que abandonar sus coches a medio camino mientras esperan ayuda. Es una historia repetida entre muchos vecinos: incomodidad y descontento.
A pesar del caos actual, desde el Ajuntament de Palma intentan transmitir tranquilidad al afirmar que el servicio del bus lanzadera continúa funcionando sin contratiempos desde su inicio. Sin embargo, los análisis realizados por el departamento de Territori, Mobilitat e Infraestructures han dejado a todos con más dudas que certezas; aún están evaluando si construir un nuevo puente o reparar el existente.
Mientras tanto, los técnicos siguen haciendo estudios complejos enviando fragmentos a laboratorios lejanos en Madrid y Barcelona para determinar el estado del puente. Los plazos son inciertos y parece que la situación se prolongará aún más: «Hemos advertido al Ajuntament sobre la posible demora», comentan desde el Consell. Así las cosas, los habitantes siguen esperando respuestas concretas mientras su vida diaria queda atrapada entre las promesas vacías y una solución real que parece nunca llegar.

