El pasado 10 de agosto, el departamento de Chocó en Colombia fue sacudido por un seísmo devastador que ha dejado una estela de dolor y desolación. Hasta ahora, las cifras son desgarradoras: 295 personas han perdido la vida y 320 siguen desaparecidas. Este lunes, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) nos actualiza la situación y el impacto es innegable.
No solo se trata de números fríos; detrás de cada cifra hay familias enteras afectadas. El temblor ha golpeado a 15 departamentos y 448 municipios, dejando a su paso un rastro de 54.008 familias damnificadas. En total, unas 115.461 personas están sufriendo las consecuencias directas de esta tragedia.
Destrucción masiva y un futuro incierto
A nivel material, los daños son escalofriantes: casi 15.000 viviendas han quedado destruidas, y 66 edificios colapsaron bajo la fuerza del seísmo. Pero eso no es todo, ya que también hemos visto cómo se han visto afectados 241 centros de salud, 2.612 escuelas y 3.621 centros comunitarios. Las infraestructuras tampoco escapan al desastre; hay daños en 298 carreteras, además de varios acueductos y puentes que ahora son solo recuerdos.
No podemos quedarnos callados ante esta situación alarmante; necesitamos respuestas claras, acciones concretas para ayudar a quienes lo han perdido todo. Es momento de unirnos como sociedad y buscar soluciones antes que sea demasiado tarde.

