Imagina por un momento un pequeño héroe del espacio, un CubeSat que se llama Don Quijote. Este intrépido vehículo espacial español tiene la misión de aterrizar de manera autónoma en el asteroide Apophis, una roca misteriosa que ronda nuestro planeta. La Agencia Espacial Europea (ESA) no ha escatimado en esfuerzos para poner en marcha este proyecto que promete revolucionar nuestra comprensión del cosmos.
El temor a que algún asteroide nos sorprenda ha estado presente entre nosotros desde hace tiempo. Recordemos el revuelo que causó el 2025 YR4, cuando se estimó una probabilidad del 3,1% de colisión con la Tierra. Aunque esa alerta quedó en nada, la comunidad científica sabe que siempre hay que estar preparados.
Una misión audaz y necesaria
Aquí es donde entra Don Quijote. Este pequeño artefacto, descrito como “una nave espacial del tamaño de una caja de zapatos”, tiene una tarea muy importante: estudiar el asteroide Apophis mientras lo acompaña durante su sobrevuelo en 2029. Lo hará gracias a la misión Ramsés, cuyo lanzamiento está previsto para 2028. Al tener acceso a datos directos desde la superficie del asteroide, podremos conocer mejor sus características y preparar mejores defensas ante futuros peligros.
José A. Carrasco, director ejecutivo de EMXYS –la empresa detrás de Don Quijote– comparte su entusiasmo: “Debemos operar en el entorno mucho más exigente del espacio profundo y aterrizar en una superficie desconocida”. Sin duda alguna, no será fácil y será totalmente autónomo; esto significa que no habrá margen para maniobras humanas durante el descenso.
A medida que Don Quijote desciende hacia Apophis, utilizará un sistema para identificar dónde posarse y recopilar datos valiosos gracias a sus instrumentos científicos. Y aunque es probable que su descenso sea lento debido a la baja gravedad del asteroide –con posibilidades incluso de rebotar antes de estabilizarse– todo está diseñado para adaptarse al terreno desconocido.
No obstante, este pequeño satélite llevará consigo tres instrumentos esenciales: el Gravímetro GRASS para medir la gravedad del asteroide; MARIE, capaz de detectar campos magnéticos; y SIA, diseñado para realizar las primeras mediciones sísmicas jamás hechas sobre un asteroide.
Francisco García de Quirós, director tecnológico de EMXYS añade con orgullo: “Integrar estos componentes en menos espacio que un cajón es todo un reto”. Así es como avanza la ciencia española hacia nuevos horizontes e impulsa nuestra curiosidad sobre lo desconocido.

