En la zona de Cas Capiscol, donde meses atrás la Policía Local desmanteló un asentamiento, la historia parece repetirse. Aquella intervención dejó el lugar limpio, pero tan solo fue cuestión de tiempo para que volviera a surgir lo que muchos temían: otro campamento al aire libre bajo una pasarela, justo al lado del vial que lleva hacia el Hospital de Son Espases y cerca de un centro comercial muy conocido en Palma.
El solar, que había sido limpiado por Emaya y sellado con una valla, ha vuelto a convertirse en un vertedero. Colchones viejos, tiendas de campaña y muebles abandonados conviven ahora con una montaña de residuos. Apenas unos pasos separan este caos de la Vía de Cintura. Un residente del área expresa su frustración: «Aquí no se puede vivir, es un basurero. Además, están al lado de la autovía y algún día puede pasar algo». Su voz resuena entre los vecinos que ya vivieron episodios preocupantes por las condiciones insalubres generadas en el pasado.
La historia se repite
Ahora, entre las precarias viviendas improvisadas, podemos ver grandes cantidades de basura esparcidas por doquier; aunque algunos han intentado recogerla en bolsas. Sin embargo, esta situación traerá consigo nuevos problemas que obligarán a las autoridades a intervenir nuevamente. A modo disuasorio, han colocado piedras en algunas áreas del asentamiento.
Otra vecina también alza su voz ante esta problemática recurrente: «Ya tuvieron que venir a limpiarlo y ahora han roto la verja y vuelven a estar aquí. Ya no sabemos qué hacer ni a quién quejarnos». Mientras habla, sus ojos se posan en un hombre durmiendo plácidamente sobre uno de los bancos del parque cercano. Este espacio verde separa el asentamiento del bullicio del hipermercado y centro comercial adyacente; donde muchos pasan sin mirar atrás ante una realidad que grita ayuda desde hace demasiado tiempo.

