MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) – Hoy nos encontramos con una noticia que no deja de causar indignación. El Ejército israelí ha decidido tomar medidas contra cinco de sus soldados pertenecientes a la unidad Netzah Yehuda, que mayormente está formada por judíos ultraortodoxos. ¿La razón? Desnudaron y ataron a un detenido palestino de manera cruel, vendándole los ojos y sujetándolo a una barra de madera mientras lo fotografiaban. La situación es escalofriante.
Un intento fallido de justificar lo injustificable
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han intentado justificar este comportamiento al afirmar que el detenido estaba “intentando autolesionarse”. Pero, ¿realmente necesitamos recordarles que hay formas más humanas de manejar las crisis? Ellos mismos reconocen que su actuación se aparta de los “valores” del Ejército, lo cual es un indicativo preocupante.
Tras investigar el incidente, el Ejército ha optado por transferir al comandante del batallón a otro puesto y amonestar a su segundo al mando. Un militar involucrado en la inmovilización del palestino ha sido condenado a cinco días de prisión y se le ha apartado del combate. El que tomó la fotografía también recibió la misma pena, mientras que otro soldado tiene prohibido salir de la base durante dos semanas. Estos castigos parecen más una tapadera que una verdadera respuesta a tal barbaridad.

