En una de esas historias que nos dejan sin palabras, la Policía Local de Palma se encontró con un caso realmente sorprendente. Agentes de la Unidad de Seguridad Turística (SETUR) estaban realizando su trabajo habitual el pasado 31 de julio en Platja de Palma cuando detectaron un coche estacionado en una plaza reservada para personas con movilidad reducida. Pero lo que iba a ser una simple revisión, pronto se convirtió en un escándalo.
Un acto reprobable
Los agentes pidieron a la conductora que mostrara la documentación correspondiente y ahí fue donde empezaron a surgir las dudas. Al preguntar sobre el titular de la tarjeta, expedida por el Ayuntamiento de Calvià, la mujer ofreció explicaciones confusas sobre el paradero del verdadero propietario. Y aquí viene lo más fuerte: tras consultar las bases de datos de tráfico, los policías confirmaron que el titular había fallecido en agosto de 2023.
No solo eso, sino que durante la inspección también encontraron otra tarjeta a nombre del mismo difunto, aunque esta ya estaba caducada. Aquella situación era simplemente inadmisible. Así que los agentes decidieron intervenir ambas tarjetas y abrir un expediente sancionador por presunta infracción a la Ley de Accesibilidad de las Illes Balears. ¿Hasta dónde hemos llegado? Utilizar algo tan sensible como una tarjeta PMR para ganar unos minutos extra al volante es absolutamente indignante.
Y así queda esta historia: una lección más sobre cómo no debemos actuar como sociedad. Ojalá esto sirva para reflexionar y evitar que casos similares se repitan.

