Agosto ha llegado y, aunque el tiro balear debería estar disfrutando de unas merecidas vacaciones tras un campeonato brillante en Oviedo, la realidad es bien distinta. La selección autonómica brilló con diez medallas, pero su éxito se ha visto ensombrecido por un verdadero desastre: la empresa de transportes Seur ha perdido las armas del equipo. Unas armas que no son solo utensilios, sino que representan una inversión considerable, valoradas en 15.000 euros.
Indignación y frustración ante la negligencia
Jaume Fiol, presidente de la Federación Balear de Tiro Olímpico, no oculta su indignación. Habla de una falta de soluciones alarmante por parte de Seur, donde parece que sólo hay máquinas al otro lado del teléfono. “Hasta hace poco pude hablar con dos chicas, pero ni siquiera podían asegurarme nada”, comenta con frustración. Lo único claro es que no tienen idea de dónde están esas armas.
El impacto va más allá del daño económico; se trata también del futuro de los jóvenes tiradores que llevan semanas sin poder entrenar. Y mientras tanto, los padres han tenido que rascarse el bolsillo hasta gastar cerca de 4.000 euros por dos armas. Comprar nuevas no es más que un parche para un problema mucho más grave.
Aunque aún mantienen la esperanza de recuperar el material perdido, Jaume está considerando denunciar esta situación a las autoridades competentes. Y es que lo extraño aquí no es solo que hayan desaparecido unas armas; lo preocupante es la falta de respuestas claras después de tres largas semanas desde el incidente.
La federación está atrapada en un mar de incertidumbre y malestar. Es inadmisible que algo así pueda ocurrir sin una reacción contundente por parte de quienes deben encargarse. Mientras esperan a ver qué sucede, Jaume sabe que debe haber responsabilidades por lo ocurrido y está listo para dar el siguiente paso si las cosas no cambian pronto.

