La tragedia ha golpeado a una familia de Palma. Miguel Segura, el hijo del anciano fallecido, ha decidido alzar la voz y contar su historia. Su padre, un hombre de 97 años, perdió la vida semanas después de sufrir un grave accidente en una residencia privada que estaba en medio de reformas. Ahora, un juzgado de Instrucción ha abierto diligencias para investigar lo sucedido, poniendo bajo la lupa un posible delito de homicidio por imprudencia.
Un relato desgarrador
Los hechos ocurrieron el 18 de abril cuando el nonagenario fue ingresado con una severa herida en la cabeza. Aunque desde el centro intentaron justificar su estado diciendo que se había tropezado con un bastón o con un cono de señalización, el anciano relató a su hijo que la verdad era otra: le cayeron encima escombros y un bloque durante las obras. Un albañil fue quien le prestó los primeros auxilios.
A pesar de ser dado de alta temporalmente, la salud del anciano se deterioró rápidamente hasta su triste fallecimiento a finales de mayo. La familia no se ha quedado quieta; a través de sus abogados, Daniel Martínez y Bryan Bolívar Jiménez, han exigido respuestas sobre cómo se estaba llevando a cabo la convivencia entre residentes y obras. ¿Acaso no había medidas adecuadas para proteger a los más vulnerables?
Ahora queda saber si realmente hubo negligencia por parte del centro o si las obras estaban debidamente controladas. El juzgado ya ha comenzado a investigar quiénes estaban trabajando ese día y qué medidas se implementaron para garantizar la seguridad. A medida que avanza esta investigación, muchos esperan respuestas concretas ante una situación tan dolorosa.

