Oviedo se preparaba para un partido que prometía ser todo un reto, y vaya que lo fue. En su encuentro más exigente de la pretemporada, los azules se encontraron con un Núremberg que les planteó una dura batalla. Si bien comenzaron el primer tiempo como sombras de sí mismos, la segunda mitad trajo consigo una chispa de esperanza.
La primera parte fue un auténtico desfile alemán. Desde el pitido inicial, el Núremberg mostró su poderío con un dominio absoluto del balón. Los nuestros, perdidos entre líneas, veían cómo Zoma abría la lata en el minuto 9 con un gol que llegó tras una jugada brillante. Poco después, Scobel aprovechó una asistencia perfecta para poner el 2-0 en el marcador. ¡Qué manera de empezar!
Un cambio radical tras el descanso
Pero como si de magia se tratara, todo cambió al regresar del vestuario. El Oviedo se sacudió la presión y comenzó a jugar con más garra. Las expulsiones de dos jugadores del Núremberg fueron claves; eso encendió la llama azul. Chris Ramos estuvo a punto de acortar distancias con un disparo potente que desvió Lisewski, pero fue Pablo Sáenz quien finalmente logró hacer vibrar a la afición con un zurdazo espectacular al minuto 84.
A pesar del empuje final, ese empate tan ansiado nunca llegó. Los carbayones apretaron hasta el último instante, pero esta vez no fue suficiente. Una derrota amarga para un equipo que promete dar mucho juego esta temporada.

