En el reciente Gran Premio de Hungría, la escudería Williams se atrevió a mirar de frente a su propia realidad. James Vowles, el director del equipo, no se guardó nada al hablar sobre la primera mitad de la temporada. Con solo 11 puntos en 11 carreras, es evidente que las cosas no van como deberían. «La primera mitad del año ha sido increíblemente dura», confesó en un vídeo que dejó claro el tono sombrío que rodea al equipo.
Un camino lleno de tropiezos
A pesar de los esfuerzos por mejorar, como la llegada de nuevas piezas y una notable reducción de peso en el coche, los resultados brillan por su ausencia. «Este invierno ha puesto al descubierto todas nuestras carencias de una forma inesperada», añadió Vowles con sinceridad. Es un momento complicado, y aunque se están haciendo esfuerzos titánicos para remontar el vuelo, la verdad es que hay mucho trabajo por delante para garantizar un futuro sólido más allá del 2027.
En medio de este torbellino, hay algo que sí merece ser resaltado: los pilotos. Tanto Carlos Sainz como Alex Albon han mantenido la cabeza alta y se han mostrado como verdaderos guerreros en esta batalla. «Son dos pilotos increíbles y merecen pelear por los puntos cada fin de semana», reconoció Vowles con gratitud. Pero claro, eso no ha sido posible debido a las limitaciones del coche.
Con Bakú a la vista, las expectativas son moderadas; no será un cambio radical ni mucho menos. La tarea ahora es sentar unas bases firmes y corregir esos fallos evidentes que nos han llevado hasta aquí. «Días como este domingo son dolorosos», finalizó el ingeniero británico con un aire resignado pero esperanzador.

