Este domingo por la tarde, la tranquilidad de Cala Murada se vio interrumpida por un incendio forestal que afectó a una zona boscosa en la carretera de acceso. Aunque el fuego solo quemó media hectárea de pinar, no podemos ignorar lo alarmante que es ver cómo nuestras tierras arden.
Los equipos del Institut Balear de la Natura (Ibanat), junto con los valientes bomberos de Mallorca, se lanzaron a la acción para controlar las llamas. Con tres medios aéreos y una veintena de bomberos forestales trabajando codo a codo, lograron estabilizar el incendio antes de las 17:10 horas. A pesar de ser catalogado como un incendio con potencial cero en términos de gravedad, el simple hecho de que suceda ya debería hacernos reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza.
Un esfuerzo conjunto que no pasa desapercibido
Agradecemos el esfuerzo del personal involucrado: tres camiones autobombas, un sargento al mando y los equipos del parque de Felanitx y Manacor. Sin duda, su trabajo fue crucial para evitar que esta pequeña llama se convirtiese en un gran desastre. Pero ¿qué nos dice esto sobre nuestra gestión del entorno? No podemos permitir que situaciones así pasen desapercibidas; debemos aprender y actuar.

