En el Gran Premio de Bélgica, George Russell se encuentra en una encrucijada. A pesar de salir tercero en la parrilla, no puede evitar sentir que su rendimiento está muy por debajo de lo esperado. «Puedo pelear contra mi compañero de equipo, que es un piloto increíble y está haciendo un trabajo genial. Pero sinceramente, me siento como si estuviera peleando con una mano atada a la espalda», confiesa el británico, dejando claro que hay algo más que solo él detrás de sus problemas.
Problemas en el garaje de Mercedes
La situación no es fácil para Russell. Aunque se muestra optimista sobre sus posibilidades en pista, sabe que las cosas no marchan bien dentro del equipo. «No es mi conducción, he hecho cambios y sigo teniendo problemas», dice con frustración. La razón principal parece ser la pérdida de velocidad; «pierdo cuatro décimas en la recta» añade, recordando los contratiempos sufridos recientemente en Austria.
Los rumores empiezan a circular: ¿será un problema de configuración o del propio motor? Lo cierto es que mientras Andrea Kimi Antonelli vuela por la pista y Max Verstappen acecha justo al lado, Russell intenta encontrar la manera de sacar lo mejor de su monoplaza. Con Ferrari y McLaren también al acecho, cada vuelta cuenta y cada milésima podría marcar la diferencia.
A medida que se acerca la carrera, todos los ojos estarán puestos no solo en los favoritos habituales sino también en cómo se desenvolvieron los españoles: Sainz saldrá 14º y Alonso cerrará la parrilla. El ambiente está cargado; todos saben que esta Fórmula 1 nunca deja de sorprendernos.

