En Palma, el ambiente se ha enrarecido tras la aprobación de una nueva ordenanza municipal que deja a los vecinos con la carga de mantener espacios privados que son públicos. El PSOE ha alzado la voz, señalando que esta normativa, aprobada por la Gerencia de Urbanismo, no solo reduce la exigencia del arbolado en las obras, sino que también pone sobre los hombros de las comunidades el mantenimiento de áreas que deberían ser responsabilidad del Ayuntamiento.
Pepe Martínez, regidor del PSOE, ha sido claro: «Esta norma es un despropósito. En lugar de ayudar a los ciudadanos, les añade más problemas. ¿Por qué el Ajuntament no asume su responsabilidad?». Y es que antes, el Plan General requería mantener al menos un 70% del arbolado original durante las obras; ahora se cambia la regla y simplemente se pide preservar lo necesario. Es decir, ¡adiós a los árboles si esto significa más edificabilidad!
Una carga desproporcionada
Aparte de eso, la nueva normativa obliga a propietarios de pasajes y porches a encargarse de su limpieza y adecuación para uso público. Si no cumplen, el Ayuntamiento amenaza con sanciones y repercusiones económicas sobre las comunidades. O sea, usas el espacio público pero pagas como si fuera privado. Y aquí no hay ni un atisbo de ayuda o bonificaciones.
Las zonas afectadas incluyen barrios como Camp Redó y Virgen de Lluc, donde edificios antiguos tienen espacios que ahora serán responsabilidad directa de sus residentes. La ironía es amarga: «El Ayuntamiento toma algo que históricamente era parte del hogar colectivo y lo convierte en un problema individual», lamenta Martínez.
Y mientras tanto, los grandes operadores solo tendrán que desembolsar 3.000 euros si incumplen plazos relacionados con urbanización o creación de zonas verdes. Una cifra ridícula comparada con las sanciones estipuladas por ley que podrían haber sido mucho mayores. Aquí parece que se premia a quienes ignoran las normativas.
El regidor concluye con una crítica contundente: «Lo único que hace esta ordenanza es abrirle la puerta a aquellos grandes infractores para seguir haciendo lo mismo sin consecuencias reales».

