MADRID, 7 de julio. La Fiscalía General de Ucrania ha confirmado un hallazgo que deja sin aliento: el cuerpo sin vida de Anastasia Berezovskaya fue encontrado la noche del lunes en Kiev. Esta mujer, de 39 años, era la principal sospechosa del atentado que dejó gravemente herido al oligarca ucraniano Vadim Ermolaev en Mónaco hace solo una semana. Todo parece indicar que las autoridades dieron con su paradero gracias a la confesión de uno de los dos implicados que ya han caído en manos de la justicia.
A través de sus redes sociales, la Fiscalía ha detallado que estos dos hombres son un oficial activo de los servicios secretos y un antiguo agente de las fuerzas de seguridad ucranianas. Pero lo más escalofriante es que Berezovskaya presentaba heridas de bala en la cabeza, un final trágico para una historia llena de sombras.
Un atentado devastador
El ataque con explosivos no solo dejó a Ermolaev con una pierna amputada; su pareja está luchando por su vida y su hijo menor también se encuentra entre las víctimas. A medida que avanza la investigación, se revela que tras regresar a Ucrania, Anastasia contactó con su familia y los dos hombres ya detenidos, quienes incluso realizaron transferencias bancarias a ella.
Y aquí viene lo más inquietante: durante las redadas realizadas por las autoridades, encontraron un sótano en casa del exagente que parecía sacado de una película de terror; características similares a una cámara de tortura. Las grabaciones lo corroboran: Anastasia fue identificada vestida con un gorro negro y ropa holgada mientras realizaba “viajes de reconocimiento” días antes del atentado.
Poco después, colocó el artefacto explosivo en las escaleras del edificio donde esperaba a sus víctimas. Este empresario, considerado el 23º más rico según Forbes y residente en el Principado desde 2021, lleva bajo sanciones ucranianas desde diciembre por sus actividades comerciales en Crimea. Este caso nos recuerda cómo los hilos del crimen pueden tejerse entre vidas aparentemente normales hasta llevarlas a desenlaces tan oscuros como este.

