En el corazón de la barriada de Son Rapinya, el área deportiva de Los Almendros se ha convertido en un claro ejemplo del abandono y la falta de atención por parte de las autoridades. La comunidad, especialmente los jóvenes que solían llenar este lugar con risas y partidos de fútbol sala, ahora se encuentra con una imagen desoladora.
Aquí, la zona de calistenia es un claro reflejo de la dejadez. El poco arena que queda sobre los aparatos está rodeado por hierbas crecidas sin control. La basura se acumula, convirtiendo lo que debería ser un espacio saludable en un auténtico vertedero. ¿Cómo es posible que un punto tan vital para nuestros jóvenes sea dejado a su suerte?
Una voz colectiva alzando quejas
Los vecinos han alzado la voz, y no les falta razón. Entre las calles Mossèn Pere Seguí y Catalina March, donde históricamente se reunían para disfrutar del deporte, ahora solo encuentran tristeza. “No se poda, no se limpia y la imagen es realmente lamentable”, asegura uno de los habituales. Con cada visita a esta zona deportiva, el sentimiento de abandono crece como las malas hierbas que invaden el lugar.
A pesar de que los aparatos están en buen estado, el entorno deja mucho que desear. Muchos optan por ir a otros espacios más cuidados en diferentes partes de Palma. “Solo pedimos que vengan a podar y mantener este lugar”, dice otro residente. “Así seguro vendría más gente”. La comunidad anhela recuperar este pulmón social que alguna vez fue símbolo de unión entre ellos.

