En la vibrante atmósfera del GP de los Países Bajos, Jorge Martín ha dejado claro que su mente está puesta en el presente. Mientras otros miran al futuro, él se centra en lo que tiene entre manos con Aprilia. A pesar de que su camino lo llevará a Yamaha al final de 2026, su compromiso con la escudería actual es inquebrantable.
Una conexión especial con Pecco
Cuando se le pregunta por Pecco Bagnaia, su compañero y rival, Martín no puede evitar sonreír: «Siempre me alegraré por Pecco. Es un gran tipo y un piloto excepcional». Sin embargo, no hay lugar para malentendidos; aunque tienen una relación cordial, no esperan consultas sobre decisiones tan cruciales como cambiar de equipo.
Afrontando la temporada con determinación, Jorge reconoce que lo único que realmente importa ahora es darlo todo en cada carrera: «Estoy muy cerca de donde quiero estar, pero aún hay trabajo por hacer». Esa sinceridad resuena cuando habla sobre sus sensaciones con la moto; sabe que si encuentra el equilibrio adecuado puede pelear por victorias y quizás hasta por ese codiciado Mundial.
Los últimos meses han sido complicados; ha sentido que las configuraciones previas ya no funcionan como antes. “Hemos tenido buenos momentos, especialmente hasta Le Mans”, dice con nostalgia. Pero también es realista: «Hay circuitos donde nos va bien y otros donde no tanto», admite.
A pesar de los desafíos, Martín confía ciegamente en su equipo: «Sé que Aprilia me dará todas las herramientas para pelear». La pasión y el compromiso del equipo son palpables, y esa fe colectiva podría ser la clave para alcanzar grandes logros este año.

