En un día que debería haber sido normal para los habitantes de Yata, al sur de Hebrón, la realidad se tornó oscura. Este miércoles, al menos cuatro palestinos resultaron heridos tras el ataque brutal de colonos israelíes. ¿Y qué más? En su paso, dejaron cerca de 60 árboles dañados, una devastación más en esta lucha diaria por la supervivencia.
Osama Majamé, un activista local, narró a la agencia WAFA cómo estos colonos armados irrumpieron en las localidades cercanas a Yata. La escena fue desgarradora: hombres y mujeres agredidos sin compasión y todos trasladados a un hospital cercano. Pero no solo eso; arrancaron 40 olivos y destrozaron otros 20 árboles. Para colmo, bloquearon la carretera que conecta ambas zonas, como si quisieran marcar territorio con violencia.
Aumento alarmante de la violencia
Mientras tanto, otro grupo de colonos provocaba caos en Burin, cerca de Nablús. Ahí también hubo daños materiales en viviendas y vehículos; un hombre y sus hijos fueron rociados con espray pimienta y tuvieron que ser atendidos médicamente. ¿Dónde están las autoridades? Las fuerzas de seguridad israelíes han hecho redadas en localidades alrededor de Nablús, pero poco parece cambiar con estas acciones.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ya había lanzado una alarma: los ataques por parte de colonos israelíes han alcanzado niveles históricos este año 2026. Más de mil incidentes con víctimas o daños materiales han impactado a más de 230 comunidades y han desplazado a más de 2.000 palestinos. Desde el 7 de octubre del año pasado, después del inicio del conflicto armado por parte del movimiento Hamás, esta violencia ha ido en aumento sin descanso.

