El Real Mallorca está viviendo un momento crucial en su historia. Con 18 millones de euros en el bolsillo, gracias a las recientes ventas de Muriqi, Maffeo y Larin, el club bermellón se prepara para afrontar una temporada en Segunda División que promete ser intensa. Esos 12 millones que se embolsó por la salida de Muriqi al Fenerbahçe, sumados a los 3 millones de Maffeo hacia el Olympiakos y algo más de 3 por Larin al Southampton, han cambiado las arcas del club.
Una nueva era se asoma
A esto hay que añadirle los 16 millones por ayuda al descenso, aunque solo podrán usar la mitad este primer año, y los 2,5 millones que el Leipzig pagará por la cláusula de Martín Demichelis. A pesar de contar con estos recursos, Pablo Ortells y su equipo están moviendo ficha rápidamente para asegurar salidas necesarias antes de lanzarse al mercado de fichajes. La situación es clara: hay que tener claro cuánto dinero se podrá utilizar.
No todo es sencillo; Samu Costa podría ser la próxima venta importante después del Mundial. Además, otros jugadores como Jan Virgili o Leo Román también podrían salir por cantidades atractivas gracias a sus cláusulas de 12 millones. El objetivo es claro: construir una plantilla sólida capaz de regresar a Primera División.
Sin embargo, el camino no será fácil. La reciente marcha de Demichelis al Leipzig ha dejado un vacío grande. Su visión había sido clave para definir refuerzos y ahora todos esos planes deben revisarse con un nuevo entrenador aún por encontrar. Las semanas venideras serán determinantes para dar forma a este nuevo proyecto.
Así que estamos ante un verano caliente para el Mallorca: nuevas caras llegarán y otras se marcharán. Lo único seguro es que la afición espera ver cómo este equipo renace entre tanto movimiento.

