El joven cocinero Sebastià Cloquell está a punto de abrir las puertas de su nuevo local, Vius Rest, un espacio que promete ser más que un simple restaurante. En pleno proceso de reforma, Sebastià reflexiona sobre lo curioso que resulta que un mallorquín esté generando tanta expectación por abrir un negocio en su propia tierra. A sus 29 años, se embarca en este proyecto personal, recogiendo el legado del emblemático Café Barroco, cerrado desde mayo.
Una nueva era para el barrio
Entre mediados de agosto y principios de septiembre, el viejo Barroco volverá a cobrar vida bajo una nueva identidad. Con la etiqueta de Vius Rest, este nuevo restaurante traerá consigo una oferta culinaria sorprendente que Cloquell prefiere mantener en secreto por ahora. Nacido en Palma y actualmente viviendo en Montuïri, este chef ha recorrido un largo camino desde sus inicios en la Escola d’Hoteleria de la UIB hasta experiencias en restaurantes reconocidos como Forn Can Salem y Bens d’Avall.
Después de navegar por los desafíos del COVID y una aventura en Dinamarca, donde recorrió 3.500 kilómetros en bicicleta con un amigo, Sebastià regresó a Mallorca listo para dejar huella. Su siguiente parada fue Can Lliro en Manacor y luego Clandestí, donde aprendió junto a Pau Navarro. Ahora, se siente preparado para ofrecer una cocina internacional llena de sorpresas.
Las redes sociales han hecho maravillas al anticipar su apertura; ¡más de 150.000 visitas! “Es impresionante”, dice Cloquell sobre la respuesta del público. En su nuevo local no solo habrá platos innovadores sino también un enfoque especial hacia el vino, priorizando aquellos naturales con mínima intervención: “Quiero algo auténtico”.
Consciente del reto que supone iniciar este camino empresarial, Sebastià no oculta su deseo de hacer comunidad: “Voy a hacer barrio”, asegura con determinación. Agradece la conexión cultural y lingüística con los vecinos pero también expresa una inquietud: “Nos sentimos fuera de juego aquí mismo”. Al final del día, lo que desea es crear un lugar vivo donde cada plato cuente una historia.

