La idea de llevar tecnología justo frente a nuestros ojos no es nada nuevo. Antes de que la inteligencia artificial y otras maravillas tecnológicas se convirtieran en el pan de cada día, ya había quienes soñaban con unas gafas que hicieran más que cubrir nuestras miradas. Steve Mann, un auténtico pionero en esto del ‘wearable’, estuvo experimentando en los años 80 con dispositivos que integraban cámaras y pantallas. Pero no fue hasta que aparecieron las Google Glass, allá por 2012, cuando el concepto realmente empezó a calar en la sociedad.
Las Google Glass fueron un intento ambicioso de presentar al público unas gafas conectadas con cámara y comandos de voz. Desde entonces, el mercado ha tomado rumbos diferentes: las Ray-Ban Meta nos han enseñado que unas gafas pueden ser naturales si se asemejan a las convencionales y se enfocan en funcionalidades sencillas como hacer fotos o recibir llamadas. Mientras tanto, Apple, con su Vision Pro, ha llevado la experiencia inmersiva a otro nivel pero quizás alejándose del uso cotidiano.
La nueva jugada de Snap
En este contexto dinámico, Snap ha decidido entrar al juego con sus nuevas Specs. ¿Y qué tienen estas gafas? Con un precio bastante elevado de 2.195 dólares y un lanzamiento previsto para otoño de 2026 en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, buscan revolucionar lo que entendemos por realidad aumentada. Las Spectacles originales convertían nuestra mirada en una cámara; ahora quieren transformar esa visión en una interfaz interactiva.
Cuentan con seguimiento de manos, potentes procesadores Snapdragon y lentes capaces de cambiar de claras a tintadas según el momento. Se habla de hasta cuatro horas de autonomía. En resumen, Google Glass inició esta conversación sobre la tecnología llevada a los ojos; Meta ha logrado normalizarla; Apple ha elevado su estatus premium y ahora Snap quiere darle un giro fresco acercando todo esto al formato clásico de unas simples gafas transparentes.

