En el corazón de Manacor, la gente no puede quedarse callada ante lo que se avecina. La propuesta de una macrogranja ha encendido el debate en la comunidad, y es que no solo se trata de un nuevo negocio; está en juego nuestra salud mental y física. Muchos vecinos sienten que su calidad de vida está en peligro, y eso es algo que nadie debería ignorar.
¿Un futuro sombrío?
Las preocupaciones son claras. El impacto ambiental podría ser devastador, afectando no solo a nuestro entorno natural sino también a la convivencia diaria. Baltasar Picornell, un conocido activista local, lo dejó claro: «No podemos permitir que nos silencien sobre esto«. Y razón no le falta. Si seguimos dejando pasar estas decisiones sin cuestionarlas, corremos el riesgo de ver cómo nuestro pueblo se transforma en un lugar donde la salud y el bienestar son conceptos secundarios.
No es solo Manacor; es una llamada a todas las comunidades a levantarse y defender lo que les pertenece. ¡Es hora de actuar!

