La situación es alarmante: un caballo de galera se desploma por el agotamiento. Esta imagen, desgarradora y real, ha llevado a Progreso en Verde a lanzar una crítica feroz contra el Ajuntament de Palma y el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB). ¿El motivo? Han derribado una norma que prohibía a estos animales trabajar bajo alertas por altas temperaturas. El presidente del partido animalista, Guillermo Amengual, no ha dudado en calificar esta acción como una verdadera “caciquada”.
Un atropello a la protección animal
Amengual ha prometido presentar los recursos necesarios para luchar contra lo que considera un “atropello a la protección animal” y advierte que denunciarán por maltrato a todos aquellos conductores que sigan utilizando sus galeras con estas condiciones extremas. No se queda ahí: también planea llevar ante la justicia al propio Ajuntament por permitir esta situación insostenible.
“Es una auténtica vergüenza”, dice Amengual con indignación. “El TSJIB tira por tierra una norma que al menos intentaba proteger a los caballos del calor agobiante solo porque encontró un defecto de forma. No hay excusa para rechazar su bienestar.” El presidente denuncia la opacidad que rodea al servicio de transporte con galeras, donde parece que tanto la justicia como las administraciones miran hacia otro lado mientras los animales sufren.
A pesar de todo, algunos conductores han salido a defenderse alegando que no necesitan un reglamento para decidir no salir en días calurosos; simplemente, afirman, no trabajan cuando hace mucho calor. Pero aquí surge una pregunta importante: si no hacía falta esa norma, ¿por qué protestaron contra ella?
Antonio Suárez, otro calesero, añade que “lo normal es irse a la playa cuando hace calor”. Sin embargo, Amengual sostiene firmemente que Cort debería estar avergonzado: “Este año no saldrán tanto en prensa porque no controlan nada. Los conductores hacen lo que les da la gana sin temor a sanciones”. Denuncias tras denuncias parecen acabar tiradas en un rincón olvidado.
Invitamos a todos ustedes, ciudadanos preocupados por el bienestar animal, a levantarse y mostrar su repulsa ante esta injusticia flagrante. No podemos quedarnos callados mientras los caballos caen colapsados bajo el sol abrasador.

