Era una tarde como cualquier otra en la Playa de Palma, cuando el destino dio un giro inesperado. Eran las 19.05 horas y varios agentes de la Policía Local estaban cumpliendo con su deber en la calle Pare Bartomeu Salvà, realizando labores de prevención, cuando recibieron una alarma que hizo que se les helara la sangre: un hombre se estaba ahogando en un hotel cercano.
Sin perder ni un segundo, los valientes policías se dirigieron al lugar y llegaron en apenas cuatro minutos. Al llegar, encontraron a un joven alemán de tan solo 26 años tendido en el suelo, inconsciente y con una coloración que dejaba claro lo grave de la situación. Un socorrista ya había empezado a hacer lo que podía; estaba inmerso en las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), pero el tiempo corría y cada segundo contaba.
La lucha por recuperar una vida
Con determinación, los agentes se unieron al socorrista y juntos continuaron durante 15 largos minutos hasta que finalmente el joven empezó a recuperar pulso y a respirar nuevamente, aunque con muchas dificultades. La angustia no terminó ahí; incluso tuvieron que colocarle una cánula orofaríngea para ayudarle a respirar mejor. A medida que llegaban más patrullas al lugar, uno de los compañeros trajo consigo un desfibrilador para evaluar las constantes vitales del chico. Afortunadamente, no fue necesario aplicar ninguna descarga.
Los policías no se dieron por vencidos; siguieron apoyando hasta que llegó una ambulancia del 061 justo a las 19.21 horas. En ese momento, el chico ya mostraba un pulso estable y su saturación había alcanzado el 95%. Lo trasladaron al Hospital Son Llàtzer donde sigue recuperándose gracias al esfuerzo conjunto de todos aquellos que actuaron rápidamente ante esta emergencia.

