La mañana del lunes en Cala Santanyí comenzó como cualquier otra, hasta que una mujer se llevó el mayor susto de su vida. A las 09:30 horas, justo cuando bajó de su Land Rover Defender, notó que su coche estaba en llamas. El vehículo, con más de diez años a sus espaldas, ardía vorazmente y dejó a la conductora completamente atónita.
Mientras intentaba apagar el fuego con sus propias manos, las llamas se expandieron rápidamente, dejando todo a su paso convertido en humo. Por suerte, los socorristas del Grupo Marport, que se dirigían a sus puestos de trabajo, vieron la escena y no dudaron ni un segundo en ayudarla. Con la joven aún acompañada por su perro y temblando de miedo, el equipo actuó rápido para sacarla del peligro.
La rápida intervención evita un desastre mayor
Poco después llegó un policía local que pasaba por allí y también se sumaron los efectivos de Protección Civil y los Bombers de Mallorca. Sin embargo, al llegar se dieron cuenta de que salvar el coche era imposible; lo prioritario ahora era evitar que el fuego se propagara al pinar cercano. Las llamas eran tan altas que ya alcanzaban las ramas de los árboles y eso podía haber desencadenado un incendio mucho más grave.
Afortunadamente, gracias a la pronta llegada de Protecció Civil, que empezó a rociar agua sobre la zona, lograron controlar la situación antes de que fuera demasiado tarde. Minutos después, los bomberos terminaron con las labores de extinción. Aunque el coche quedó irreconocible tras ser devorado por las llamas y la mujer sufrió algunas quemaduras leves en los dedos al intentar sofocar el fuego, nadie resultó herido gravemente.
El incidente nos recuerda lo impredecible que puede ser todo; un simple paseo por Cala Santanyí puede tornarse en una situación crítica en cuestión de segundos. Al final del día, lo importante es que todos están bien y este episodio quedará como una anécdota más para contar.

