En el Gran Premio de Mónaco, el ambiente estaba cargado de expectativas. Carlos Sainz había demostrado su talento y velocidad, pero la suerte le dio la espalda. A pesar de un rendimiento excepcional en la pista, se marchó con las manos vacías por primera vez en diez participaciones en este icónico circuito. Un contacto desafortunado con Ocon y otro roce con Hulkenberg lo relegaron a un triste cero en puntos.
Un equipo optimista pese a la adversidad
James Vowles, el director del equipo Williams, no ocultó su admiración por Sainz tras la carrera: «El ritmo de Carlos era excepcional y estaba justo donde debía para conseguir más puntos», decía mientras resaltaba también el esfuerzo conjunto de sus pilotos. Aunque Alex Albon logró terminar décimo gracias a una estrategia bien ejecutada, la jornada dejó un sabor amargo para el español.
Aun así, Sainz se mostró reflexivo y prefirió no entrar en polémicas. Respetó los pactos internos del equipo devolviendo posición a Albon cuando fue necesario. Pero ese gesto de compañerismo no le salvó del golpe final que le propinó Hulkenberg al final de la carrera.
«Es decepcionante irse sin puntos después de haber hecho una buena carrera», admitía Sainz con un tono resignado. Sin embargo, su mirada ya estaba puesta en Barcelona, donde espera revertir esta mala racha y seguir mejorando el coche para conseguir ese ansiado extra que les acerque a Alpine y RB.
«Barcelona siempre es especial para mí; quiero disfrutarlo al máximo», afirmaba con determinación mientras se preparaba para rodar nuevamente ante su afición. Con pequeñas mejoras llegando al FW48, hay esperanzas de que pronto puedan brillar como realmente merecen.

