La mañana del viernes se pintó de tensión en Punta Ballena, Magaluf. Todo comenzó cuando varios empleados de dos locales de ocio, tras una noche intensa, decidieron tomarse un desayuno en un conocido bar de la avenida de s’Olivera. Lo que parecía un momento tranquilo se tornó en caos.
Un amanecer violento
A eso de las 7:00 horas, las rencillas que habían surgido durante la noche comenzaron a cobrar vida. Nadie esperaba que el ambiente festivo terminara con cuatro personas detenidas. Tres italianos y un europeo del Este fueron arrestados por la Guardia Civil, acusados de lesiones, amenazas y coacciones. Cuando las primeras luces del día iluminaban la terraza llena de turistas, estalló una pelea que dejó a todos boquiabiertos.
Los agentes llegaron al lugar tras recibir el aviso y no fue fácil poner orden. A pesar del bullicio y los reclamos, los involucrados se negaron a ser trasladados a un centro médico para evaluar sus heridas. Pero lo más sorprendente vino después; apenas una hora más tarde, esos mismos individuos se encontraron nuevamente cerca del PAC de Santa Ponça, justo cuando decenas de niños iban camino al colegio.
Aquí es donde las cosas se complicaron aún más. Sin importarles la presencia infantil ni el contexto, los cuatro arrestados volvieron a arremeter contra sus rivales. Fue entonces cuando la Guardia Civil tuvo que recurrir al spray pimienta para controlar la situación y evitar que todo escalara aún más.
Al final del día, estos hombres no solo enfrentan cargos por lesiones; su comportamiento podría tener repercusiones mucho más graves. La comunidad sigue atónita ante un incidente tan inesperado en un lugar donde debería reinar el entretenimiento y no la violencia.

