En un claro grito de auxilio, varios relatores de la ONU han manifestado su profunda preocupación ante el creciente terror que ejercen los colonos israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados, incluyendo Jerusalén Este. La situación se ha vuelto insostenible y representa un riesgo existencial para las comunidades palestinas, que ven cómo su presencia en el territorio se tambalea día a día.
“Los ataques constantes del movimiento colonial de asentamientos, respaldados por el propio Estado de Israel, han convertido la vida diaria en un auténtico infierno para los palestinos”, apuntan los expertos. En su comunicado conjunto, subrayan que esta violencia no solo se traduce en inseguridad constante, sino que también desemboca en un desplazamiento forzado de la población indígena.
Aumento alarmante de la brutalidad y las muertes
No podemos ignorar que este año ya han sido asesinados al menos trece palestinos y más de 500 han resultado heridos debido a estos actos violentos. “Es una brutalidad sin precedentes”, lamentan desde la ONU. Esta escalofriante cifra supera con creces lo registrado en años anteriores y pone sobre la mesa una realidad innegable: la violencia se ha transformado en una herramienta premeditada para negar a los palestinos el acceso a servicios básicos y tierras agrícolas.
Los expertos alertan sobre cómo hasta 663 kilómetros cuadrados podrían estar amenazados por la expansión descontrolada de asentamientos. Las comunidades palestinas situadas en el Área C de Cisjordania son las más afectadas; allí, especialmente en el valle del Jordán y las colinas de Hebrón, enfrentan un clima de violencia constante.
A medida que aumenta esta escalada regional, parece que el foco internacional se desvía cada vez más lejos del sufrimiento cotidiano que viven estas personas. “Mientras miramos hacia otro lado”, afirman los relatores, “Israel sigue erosionando sin remordimientos el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino”.
Pese a todas estas violaciones flagrantes del Derecho Internacional, estos expertos hacen un llamado urgente: es necesario poner fin inmediatamente al apoyo israelí hacia la violencia colonizadora y asegurar una protección real para las comunidades palestinas. Además, insisten en garantizar el retorno seguro y digno para aquellos desplazados.

