El Villarreal B ha dado un gran golpe sobre la mesa al vencer 2-0 al Zamora CF en el partido de ida de las semifinales del playoff de ascenso a Segunda. La cantera grogueta, llena de jóvenes talentos, mostró su ambición y determinación ante un Zamora que se presentó algo blando y sin respuestas claras. Esta primera batalla deja un sabor a victoria que invita a soñar.
Un comienzo fulgurante
La emoción se respiraba en el Estadio José Manuel Llaneza, rebosante de aficionados que apoyaban incondicionalmente a sus chicos. Desde el primer minuto, los locales comenzaron con una intensidad arrolladora. No tardó mucho en llegar el primer gol: Ayman aprovechó un rechace y lo mandó al fondo de la red. Era un aviso claro de lo que estaba por venir.
Pero el Villarreal B no se conformó con eso; menos de 20 minutos después, Gaitán, tras una jugada brillante, hizo estallar los corazones amarillos con otro tanto que aumentaba la ventaja. El Zamora parecía estar bajo una presión constante y no encontraba cómo frenar el vendaval groguet.
A medida que avanzaba el encuentro, los visitantes intentaron reorganizarse y presionar más arriba, pero Rubén Gómez tuvo intervenciones clave para mantener la ventaja. En la segunda parte, aunque los rojiblancos salieron decididos a cambiar las cosas, no lograron concretar sus ocasiones.
A pesar del desgaste físico y la igualada en fuerzas hacia el final del encuentro, Albelda y su equipo mantuvieron su solidez defensiva. Aunque Fermín logró evitar que se ampliara la renta aún queda esperanza para el Zamora cuando se reanude todo en el Ruta de la Plata.

