Este jueves, el Gobierno de Estados Unidos ha dado un importante paso al confirmar que hay un principio de acuerdo con Irán. La propuesta busca extender la tregua durante dos meses más y asegurar el libre paso por el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio mundial. Sin embargo, aún queda pendiente el visto bueno del presidente Trump, lo que añade un toque de incertidumbre a esta situación tan delicada.
Un pacto en construcción
Aunque la Casa Blanca ha confirmado esta información a Europa Press, las palabras del magnate estadounidense y del gobierno iraní aún no han llegado. Según Axios, medio que ha destapado esta historia, se contempla un alto el fuego de 60 días donde se promete que no habrá restricciones ni peajes en Ormuz. Esto es vital para mantener abierta esta arteria comercial sin amenazas ni acosos.
Además, Teherán deberá retirar todas las minas en 30 días y comprometerse a no desarrollar armas nucleares. A cambio, Washington estaría dispuesto a discutir el levantamiento de algunas sanciones y liberar fondos iraníes congelados. Como parte del diálogo futuro se incluiría la eliminación del uranio altamente enriquecido.
No obstante, una fuente cercana al equipo negociador iraní ha indicado que este acuerdo aún está lejos de ser finalizado y que cualquier anuncio oficial vendrá a través de los mediadores paquistaníes. Y mientras tanto, Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, dejó claro en una rueda de prensa que todo dependerá de lo que decida Trump: “No va a hacer un mal acuerdo para su pueblo”.
En medio de este panorama incierto, está previsto que Ishaq Dar, ministro de Exteriores de Pakistán, viaje a Washington este viernes para reunirse con Marco Rubio. Esta reunión será clave para seguir avanzando en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán con la esperanza de encontrar una solución pacífica al conflicto en Oriente Próximo.

