Este lunes, un grupo de valientes de la Coordinadora Antifascista de Mallorca se lanzó a las calles con una misión clara: «desinfectar» Sa Feixina. Todo esto, después del intento del grupo neonazi Núcleo Nacional de llevar a cabo una concentración junto al polémico monolito. Con sus acciones, estas personas querían dejar claro que el fascismo no tiene lugar en nuestra sociedad, sin importar si son 15 o 300 los que se agrupan a su alrededor.
La verdadera limpieza que necesitamos
Desde la coordinadora no solo hicieron un acto simbólico; también afirmaron que la única verdadera «desinfección» sería derribar el monolito fascista, un símbolo que no tiene cabida en una democracia genuina. Y es que, más allá de la protesta, lo importante era evidenciar el ridículo del Núcleo Nacional, quienes apenas lograron reunir a unas pocas personas. Esto pone de manifiesto su escaso apoyo real fuera de las redes sociales.
Aprovecharon para resaltar la presencia masiva de ciudadanos comprometidos con la causa antifascista, afirmando: «Mallorca es y será siempre una tierra antifascista donde no tienen cabida». Sin embargo, su voz también resonó contra la inacción del Ayuntamiento de Palma y la Delegación del Gobierno, quienes permitieron este acto neonazi y decididamente han mostrado pasividad ante este tipo de discursos peligrosos.
Por si fuera poco, criticaron abiertamente al Partido Popular y al propio Ayuntamiento por criminalizar las protestas pacíficas, mientras permanecen callados ante el auge del discurso extremista. La conclusión fue contundente: «El monolito debería estar derrumbado y no protegido». En cada palabra se sentía la rabia y determinación por parte de aquellos que luchan día a día contra el odio.

