En una tarde que prometía ser tranquila, el sonido de los disparos resonó en las inmediaciones de la Casa Blanca, desatando el caos. Este sábado, el Servicio Secreto de Estados Unidos se vio obligado a desalojar la zona norte del emblemático edificio tras escuchar varios estruendos que dejaron a todos con el corazón en un puño.
Los primeros informes indican que al menos dos personas han resultado heridas, incluyendo al presunto atacante, que parece haber sido quien abrió fuego contra una caseta de seguridad ocupada por agentes del Servicio Secreto. Según diversas fuentes policiales citadas por CBS News, entre 15 y 30 disparos habrían sido efectuados durante este tenso intercambio.
Crisis y respuestas rápidas
Testigos en el lugar hablaron sobre un ambiente de miedo y confusión cuando los periodistas presentes escucharon lo que describieron como «detonaciones» alrededor de las seis de la tarde (hora local), provenientes del área cercana al Edificio Eisenhower. En cuestión de minutos, los agentes del Servicio Secreto se movilizaron para asegurar el lugar y evacuar a los miembros de la prensa hacia la sala correspondiente dentro del complejo presidencial.
A medida que se desarrollaban los acontecimientos, Anthony Guglielmi, portavoz del Servicio Secreto, confirmó que estaban al tanto de los informes sobre disparos en la calle 17 y la Avenida Pennsylvania NW. Por su parte, Steven Cheung, portavoz de la Casa Blanca, aseguró que el presidente Donald Trump se encontraba en su residencia durante todo este lío.
Poco después llegó también el FBI al lugar para apoyar las labores del Servicio Secreto. El director del FBI, Kash Patel, anunció a través de redes sociales su presencia allí y prometió mantener informado al público según avanzara la situación. A pesar del caos inicial y las primeras especulaciones sobre un posible ataque o incidente grave, las autoridades aún no han confirmado oficialmente detalles concretos sobre heridos o detenciones.

