En un momento en que la tensión sigue latente, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha salido al paso este viernes con una declaración contundente: llevar la guerra a Rusia no solo es una estrategia, sino que también considera que es justo. En sus palabras, tras reunirse con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Oleksandr Sirski, se refleja la determinación de un país que busca defender su soberanía.
Zelenski afirma sin titubear: “Estamos llevando la guerra de vuelta a casa, a Rusia”. Un mensaje claro y directo en medio del caos. La respuesta ucraniana incluye ataques con drones dirigidos contra instalaciones rusas clave como las de Yaroslavl, donde se procesa y exporta petróleo. Todo esto ocurre después de que Rusia haya denunciado un bombardeo trágico en una localidad bajo su control en Lugansk, donde al menos cuatro personas han perdido la vida y muchas más han resultado heridas.
Un balance devastador y nuevas estrategias
A medida que el conflicto avanza hacia 2026, las cifras son escalofriantes. Según Zelenski, las bajas rusas superan los 145.000 efectivos, incluidos cerca de 86.000 muertos. A esto hay que sumar más de 59.000 heridos graves y 800 militares capturados. ¡Son números abrumadores!
El presidente no se detiene ahí; también menciona éxitos en las zonas fronterizas de Sumi y asegura que siguen atacando tanto al personal ruso como a su equipo militar en otras regiones ocupadas. “Seguimos destruyendo personal ruso y equipo de los ocupantes”, enfatiza mientras destaca el papel crucial de los operadores de drones en estas operaciones.

