En una jornada marcada por la preocupación ciudadana, Neus Truyol, portavoz de MÉS per Palma, ha alzado la voz este miércoles. «Palma se ha convertido en un mercado de especulación global», nos dice con firmeza. Los fondos de inversión y las grandes fortunas están comprando viviendas como si fueran acciones en bolsa, mientras muchas familias trabajadoras se ven obligadas a abandonar su hogar. Esto no puede seguir así.
Defendiendo el derecho a la vivienda
Truyol tiene un plan y lo llevará al próximo pleno municipal: una serie de propuestas para proteger el derecho a la vivienda y combatir esta vorágine que expulsa a tantos de sus barrios. Entre ellas, destaca recuperar los contratos de alquiler indefinidos y establecer una tasa sobre las viviendas de lujo que no sean residencia habitual. «Nos quieren convertir en una ciudad escaparate para millonarios», denuncia.
La portavoz no se detiene ahí; exige al Estado reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos para devolver la estabilidad a miles de inquilinos que hoy viven con miedo. Se inspira en países como Alemania o Países Bajos, donde ya han encontrado fórmulas efectivas para garantizar alquileres indefinidos. Y menciona el reciente caso del Reino Unido, que ha tomado medidas para proteger a los inquilinos ante los abusos.
«El acceso a la vivienda no puede ser una selva donde solo sobreviven quienes tienen más dinero», insiste Truyol. Recuerda que el contrato indefinido existía antes en España y podría traer tranquilidad tanto a inquilinos como propietarios. Porque, al final del día, las casas son para vivir, no para acumular riqueza. En este contexto social complicado, la pobreza ahora se mide por si puedes o no pagar tu casa.
MÁS per Palma también propone crear una tasa municipal progresiva que oscile entre 2.000 y 6.000 euros anuales sobre las viviendas de lujo valoradas en más de un millón de euros que no son primera residencia. Además, quieren elaborar un censo municipal para identificar estas propiedades que funcionan como segundas residencias o activos financieros.
Según sus cálculos, en Palma hay entre 7.000 y 10.000 viviendas valoradas en más de un millón de euros; ¡casi la mitad ni siquiera son residencias habituales! Para concluir su exposición, Truyol recuerda el caso de Nueva York, que está implementando impuestos progresivos sobre segundas residencias lujosas.
«No podemos seguir siendo cómplices de esta especulación global mientras nuestros vecinos son expulsados silenciosamente», finaliza con determinación Truyol. Es hora de actuar; es cuestión de justicia social, dignidad democrática y supervivencia colectiva.

