En el corazón de Mallorca, un nuevo escándalo está levantando ampollas. Terraferida, esa voz que defiende lo nuestro, ha alzado su bandera contra un chalet monstruoso en Son Vida. No es solo una cuestión estética; se trata de nuestra identidad y del futuro de la Serra. ¿De verdad vamos a permitir que unos pocos tiren a la basura el patrimonio natural que nos define?
Un llamado a la reflexión
La comunidad está en pie de guerra. Mientras algunos ven en esta construcción un símbolo de opulencia, otros lo consideran un ataque directo a lo que representa nuestra tierra. La UNESCO debería estar mirando con lupa estas atrocidades y preguntarse si vale la pena proteger algo que parece más un monocultivo turístico que un espacio sagrado.
No podemos quedarnos callados ante este atropello. Desde las instituciones hasta los ciudadanos, todos debemos unir fuerzas para frenar estos excesos y recordarles a nuestros políticos que son ellos quienes deben trabajar por nosotros, no al revés. Es hora de actuar y defender lo que es nuestro antes de que sea demasiado tarde.

