En la mágica atmósfera del Festival de Cannes, donde las luces brillan y los sueños se entrelazan con la realidad, el director ruso Andrey Zvyagintsev ha vuelto a dar que hablar. Después de atravesar un periodo oscuro en su vida, con 40 días en coma por la covid-19 que casi le cuesta los pulmones, regresa con una historia que nos interpela profundamente. Este martes, junto al actor Dmitriy Mazurov y la actriz Iris Lebedeva, presentó ‘Minotauro’, una película que apunta alto en la carrera por la Palma de Oro.
La historia detrás del espejo
‘Minotauro’ no es solo un remake de ‘La mujer infiel’ de Claude Chabrol; es un crudo retrato de cómo el poder y la corrupción se entrelazan en nuestra sociedad. En esta ocasión, seguimos a un empresario rico enfrentándose al adulterio de su esposa mientras las tensiones por la invasión rusa a Ucrania lo llevan al límite. Lo impactante no es solo su desmoronamiento personal, sino el reflejo del colapso moral que vive todo un país.
Zvyagintsev ha creado una obra maestra que empieza despacio, mostrando cómo este hombre aparentemente pasivo se convierte en alguien con quien podemos empatizar a medida que toma decisiones drásticas. Nos hace cuestionar hasta dónde podemos llegar cuando estamos acorralados. La tensión va creciendo, llevándonos a momentos inquietantes y absorbentes que nos dejan sin aliento.
Por otro lado, el director danés Nicolas Winding Refn, también marcado por problemas de salud -pasó 25 minutos muerto-, parece haber tomado otro camino en su nuevo trabajo ‘Her Private Hell’. Aunque prometía una reinvención tras volver a la vida, lo cierto es que sigue atrapado en su estilo habitual: esteticismo vacío y excesos visuales sin fondo real.
‘Her Private Hell’ nos lleva a través de viñetas desconectadas que exploran temas oscuros como el sexo y la violencia. Sin duda atraerá a sus incondicionales, pero deja fuera a aquellos que buscan algo más sustancial.

