La historia comienza con un aviso que se convierte en un escándalo: un agente de policía de Canadá ha sido detenido en Mallorca después de haber huido de Barcelona, donde participó en una agresión sexual y física a una mujer que trabaja como prostituta dentro de un taxi. La situación se tornó crítica el pasado miércoles, cuando este individuo, junto a dos compañeros, se encontraba viajando en un taxi con la víctima.
Durante el trayecto, uno de los policías que iba sentado detrás comenzó a hacerle tocamientos a la mujer. Ella, visiblemente molesta, dejó claro que no estaba dispuesta a tolerar ese comportamiento. Pero la respuesta fue violenta: otro agente le propinó un golpe en la ceja, causándole una herida sangrante.
Una denuncia valiente
Tras lo sucedido, la mujer decidió acudir a un centro médico para recibir atención y posteriormente denunció el ataque ante los Mossos d’Esquadra. Estos agentes rápidamente iniciaron una investigación y se dirigieron al hotel donde estaban alojados los sospechosos. Allí encontraron solo a dos de ellos: el supuesto agresor y su compañero copiloto; el tercer policía había conseguido escapar.
A partir de ese momento, los Mossos activaron todos sus recursos para localizar al fugitivo canadiense. Finalmente, fue la Guardia Civil quien dio con él en Mallorca este viernes por la mañana. Después del arresto, pasó a disposición judicial en Vía Alemania, donde el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer número 4 decidió dejarlo en libertad bajo fianza de 3.000 euros y le prohibió abandonar España hasta que esta fuera consignada.

