En una noche que prometía ser mágica, Rafa Jódar se encontró al borde del abismo en los cuartos de final del Masters 1000 de Roma. El joven tenista español, que ha brillado con luz propia en el circuito, se enfrentó al local Luciano Darderi, quien logró darle la vuelta a un partido que parecía controlado por Jódar. Con un marcador final de 7-6(5), 5-7 y 6-0, el sueño de alcanzar las semifinales se esfumó entre el humo de los fuegos artificiales que celebraban la final de la Copa Italia.
El encuentro tuvo su propio guion dramático: mientras la multitud disfrutaba del espectáculo fuera de la pista, dentro del Olímpico, el juego se detenía durante 15 minutos debido a ese mismo humo que más tarde sería testigo del cansancio acumulado en las piernas del español. A pesar de haber comenzado con fuerza, incluso remontando un 3-1 adverso en el primer set, fue Darderi quien supo aprovechar sus oportunidades para marcar la diferencia.
Un esfuerzo titánico sin recompensa
A pesar del desánimo palpable al finalizar el tercer set, donde Jódar no podía más y su lenguaje corporal lo delataba, luchó hasta el último instante. Desde estar abajo 3-0 en el segundo set hasta forzar dos pelotas de eliminación con un tenis que cautivó a todos. Pero cuando llegó al tercer set, ya era evidente: el agotamiento había hecho mella. Sin embargo, no podemos olvidar que este joven tenista deja Roma con una posición privilegiada como ‘top30’, lo cual le asegura ser cabeza de serie en Roland Garros.
Darderi avanzará ahora a las semifinales para enfrentar a Casper Ruud, dejando a Jódar reflexionando sobre lo que pudo ser y lo que está por venir. La mirada está puesta ya en París; después de todo, cada derrota es solo una nueva oportunidad para volver más fuerte.

